Al final de la noche siempre me estás quedando,arrastrándote a mi lado.
Tuve que haberte escuchado desde el principio,
siempre ajado y sincero,
doliendo hasta los huesos.
Cuantas cosas me has enseñado,
trepando por las paredes,
dilatando mis pupilas,
llenando mis espacios y callando mis temores,
mirando de reojo y escupiendo.
Compañero de andanzas,
viejo y sucio rock and roll,
esta no será la primera ni la última.
No hay comentarios:
Publicar un comentario